viernes, 16 de mayo de 2008

Cuentos Misántropos: EL HOMBRE QUE LLEGÓ A LA LUNA EN UN SUBMARINO

El hombre que llegó a la luna en un submarino, un catalán, fue muy cuestionado en los medios de comunicación del momento, a pesar de que se habían emitido horas y horas del reportaje en el que el submarino zarpaba del puerto de Vilanova i la Geltrú, realizaba su inmersión en el Mediterráneo, y sorprendentemente alunizaba en la Luna. Decía la prensa que si era un montaje, un embrollo más del Zapatero y su Club de las Civilizaciones.

Por su parte, cuando Llorenç Cunillons alunizó con su submarino ‘Monturiol 2.022’, se vistió de buzo y se dispuso a visitar la Luna. En la Luna fue recibido por el Rey Lunático y su corte, que le ofrecieron una cena con los más exquisitos manjares del iluminado satélite. Y luego, en la tertulia…

Dígame, le preguntó el Rey Lunático a nuestro submarinista espacial catalán, usted quien cree que ganará la Liga, porque desde aquí al Barça se le ve flojucho. Llorenç, de natural amante del noble deporte del balompié se recreó en las explicaciones. Luego el Rey Lunático, satisfecho por el derrotero de la mejor liga del universo, propuso que la Reina y las chicas lunáticas se fueran a fregar los platos, mientras los chicos tocaban un poco el piano y luego se pillaban los cojones con las tapas de los mismos. Así lo hicieron.

Por la noche (lunar) Llorenç subió a su submarino con los cojones amoratados y unos cuantos presentes para la Humanidad, y tras despedirse de sus nuevos amigos lunáticos inició el viaje de regreso a la Tierra. Cuando llegó fue detenido bajo la acusación de insolencia y originalidad, y puesto a disposición de la autoridad judicial pertinente, que lo sentenció a 30 años y un día de trabajos forzados en un mostrador de Cita Previa del Sistema Sanitario de la Comunidad de Madrid. Murió antes de completar sus tareas administrativo funcionariales, y fue enterrado sin pompas en los extramuros del cementerio de su pueblo, donde su tumba y memoria son continuamente vilipendiadas con pintadas del tipo ‘El boix’ o ‘Me la chupas cabrón’. Su hazaña fue silenciada, Myspace retiró los vídeos de la red, y el submarino vendido a precio de chatarra, desmontado, y reciclado en parrillas para los calçots.

Silla Jotera

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